Sundarbans, el ataque del Gecarcibus….

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La primera mañana, tras nuestra llegada a Mongla, visitaríamos el Sundarbans National Park. Tras un completo y picatón desayuno, en compañía de nuestros amigos, los cuales ya nos esperaban en la calle, “ojo avizor” a nuestro despertar, bajo nuestra terraza, nos dirigimos al muelle a embarcar en nuestra nave que nos conduciría a lo largo y ancho del Sundarbans…

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Territorio de tigres devora-hombres, recolectores de miel de abejas asesinas, cobras hipnotizantes, avistamientos de ballenas, percadores ancestrales con nutrias, hectáreas de jungla salvaje, laberínticos canales de agua salada, tabúes salvajes, aves exóticas, violentas corrientes y mareas, tribus milenáreas,…….. Todo esto habita al suroeste de Bangladesh en un exclusivo rincón del planeta…….., todo a nuestro alcance y todo era esperado………….., aunque…….

…a molar….!!!!

…a ponernos ciegos…..

Tres horas de barcaza a ritmo cochinero sentados en cubierta sin nada que hacer, ni ver….., nos llevaron hasta una de las entradas del parque…, allí nos recibió un guarda que, pistolón en mano, nos adentraría en la jungla donde,la leyenda cuenta, se habían producido ataques de tigres….., esto prometía….. Media horita después ya estábamos de nuevo en nuestro flotante vehículo…, vamos, como un paseíllo por el Parque Güell pero en versión breve…., eso sí, recibimos un ataque de uno de los feroces habitantes de esta inhóspita selva….: equipado de un perfecto camuflaje color rojo…, provisto en sus extremidades frontales de unos apéncices mortales y afilados capaces de triturar…, ojos telemétricos y expectantes, atento a cualquier cambio inesperado en su medio…, capaz de improvisar sus movimiento a la velocidad del rayo….. su nombre: Gecarcinus, vulgarmente conocido com “El Cangrejo Loco”……

…nuestro enemigo……,

..las pruebas de la bestia….

….nuestro compañero y salvdor…….

Cuando ya decaíamos, llevados por el desánimo y la decepción, y de repente, el atlético y sorprendente salto de nuestro “armado” paladín nos sobresaltó….,

-todos quietos…., habéis oído eso….?, comentó, tenso y expectante…,

– es una cobra!, dijo…..

-dónde..?, respodimos sin poder disimular nuestra emoción, y porqué no decirlo, miedo….

Un silbido rompió el silencio….

-Ahí….!

-ahí…??, pero ahí dónde…..

Ahí era ahí…., pero ahí no había nada…., aunque sí nos pareció avistar algo que se movía pero que no apreciamos….

Volvimos a nuestro pequeño buque…, un par de horas más al ritmo somnoliente de su motor diesel y decidimos parar en un pequeño canal que se adentraba a hacer una siesta a sugerencia del capitán…, tanta emoción le había agotado……

-Aquí, a veces, vienen a beber los tigres y los pequeños ciervos que deambulan por el parque…., dijo

Y sí, algo vimos que vino a abrevar…. El famoso “Wild chicken”…, tremendo…, sólo el nombre acojona……  Sí queridos amigo….., un pollo, pero no un pollo cualquiera un “wild pollo”…..

Tres horas más tarde, siguiendo nuestra navegación a ritmo cochinero, estábamos de vuelta.

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Todo esto nos costó la nada despreciable suma de 50 eurazos por cabeza……!, y si la pregunta es si los volveríamos a pagar…, la respuesta es NO, aunque, sin duda alguna…, y aunque nos pese, y nos tendrán que disculpar por ello, fueron los únicos momentos de tranquilidad y soledad de que disfrutamos en Mongla…….. Nada más desembarcar ya nos esperaba Sugus con un par de amigos y primos…….

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….a molar más…., el Gran Cazador…!!!!

Hemos decidido hacer una exclusiva entrada para este Parque Nacional, realmente no porque lo merezca sino, porque cabe la posibilidad de que algún despistado desee ferbientemente viajar a Bangladesh llevado por los deseos de disfrutar de la naturaleza de este remoto lugar del mundo. Nunca diremos si se debe o no se debe ir, simplemente hemos tratado de describir nuestra experiencia aquí…………

A media tarde del siguiente día cogíamos el bus dirección Dakha…., volvíamos al calor del hogar de Susana…….

….el poblado donde se puede fumar……..

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MONGLA, viajeros al borde de un ataque de nervios……..

Un bus de dos horas, rodeados de verde y agua, cruzando pueblos y mercados hasta llegar a la orilla de una de las mayores arterias de agua salada que atraviesan este país……, del otro lado Mongla………

Este pequeño pueblo vive de cara a su canal, el cual centra toda su actividad, y su arenosa e intensa calle central organiza su vida. Su simplicidad y sencillez hace difícil creer que Mongla disponga del mayor puerto de Bangladesh …., grandes cargueros y pequeñas barcas de pesca entrecruzan sus trayectorias continuamente en un divertido escenario de juego donde los discretos pecadores funambulean al ritmo de grandes olas lanzadas por los inmensos buques que entran y salen camino a las dos cementeras que diriguen y aportan trabajo a más de la mitad de su población, y parte de la escasa riqueza de este país.

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Plástico……

Con 50.000 habitantes como testigos (estamos casi seguros de haber conocido a tres cuartas partes de su población…………), aquí pasamos 2 laaaaaargos días. En realidad Mongla no tiene mucho a ofrecer como pueblo pero sí mucho como lugar….., una intensísima vida en sus marismas donde cada mañana se arremolinan las pequeñas embarcaciones pesqueras locales en busca del mejor lugar donde fondear y donde esperar llenar sus redes de los esperados, plateados y escurridizos trofeos que, llevados corriente adentro, se introducen en el país……

……los artistas bengalís con sus artes desplegadas……

Un profundo sentimiento musulman marca la vida de este pueblo, al igual que en prácticamente todo el territorio bengalí, donde se llega hasta el punto de que si se le hace una foto a una inocente mujer sin el permiso del marido y cualquier “retrasado” lo denuncia, la inocencia puede ser castigada directamente por la Administración recibiendo una inoportuna visita policial y llevada al calabozo…… El castigo al que puede ser sometida en privado no lo conocemos……….. Triste….?, penoso…..?, dramático….?, ridículo….?, …….seguramente, por nuestra parte sólo cabía respeto y no importunar, ni provocar…, aunque realmente estrambótico ver hasta qué punto puede llegar la religión……..

Por otro lado no deja de ser curioso que Mongla, con toda su rigurosa mentalidad musulmana disponga, apartado, en la orilla opuesta y a 30’ en barca, de un pequeño poblado exclusivamente habitado por prostitutas, sus niños, extraños novios y visitantes ocasionales…… Allí la vida es relajada…, va pasando entre corrillos, juegos de niños y citas de esporádicos que a cualquier hora, mañana, tarde y noche, se refugian al abrigo del “amor de pago”. Una vida difícil para mujeres repudiadas, secuestradas o excluidas pero, por lo que pudimos hablar con algunas de ellas, resignas, sin perder su sonrisa, a vivir…… Aun y todo, cuando su profesión no las requiere, se dedican a pescar relajadamente el ansiado “crimb”, pequeños pececillos a los que engordan en impróvisados viveros para su alimento y venta.

A Mongla llegamos al empezar a caer la tarde, y una vez cruzado el canal nos dirigios directamente a una de las recomendaciones de nuestra guía (aunque hay sólo dos hoteles en el pueblo…….), eso sí, ya disponíamos de nuestra cuadrilla de fieles que nos envolvía y nos repetía las preguntas que “tanto” hechábamos de menos…, sólo bastó poner el primer pie en el embarcadero……

Con todos ellos recorrimos su calle principal, recibimos las bienvenidas, entramos a comprar agua y nos plantamos en el secillísimo Hotel Bangkok, todo como una gran familia….. Negociamos los precios y vimos las habitaciones……, sólo teníamos una pregunta….: porqué estos tres amables lugareños permanecía dentro de nuestra habitación, sin mediar palabra y sin hacer ningún amago de volver a sus quehaceres………, únicamente esbozando una sonrisa como cuando te sientes satisfecho tras el trabajo bien hecho….., todo ello durante tres cuartos de hora con su vista fija en nosotros sin más conversación y sin más movimiento que deambular por nuestra morada……

Tras la necesaria ducha salimos a conocer este pequeño pueblo, puerta de entrada a los Sundarbans….. Nada más bajar las escaleras ya nos esperaba parte de nuestra comitiva, algo que sería lo común a partir de entonces….., y entre ellos…, Sugus!, nuestro insistente Ciceron y anfitrión en Mongla. Él y su amigo de la infancia se convirtieron en inseparables de nuestra compañía, no hubo lugar a negociación, nuestras horas allí ya estaban organizadas al minuto y ni los 50º a la sombra ni la humedad sofocante les harían desistir de su programa……

…en familia…

……

a dieta de parotas……..

La primera noche fuimos conducidos, agradecidos, honrados y felices, a su hogar familiar. Allí nos recibió gran parte de la familia (madre, hemanos y hermanas, sobrinos, primos,…) y de su vecindario. En la habitación principal y tras un breve recorrido por su modesto hogar nos sirvieron un suculento manjar, demasiado para nosotros y, plenamente conscientes, “excesivo”para ellos, el más picante jamás comido…….., y sin agua que echarse al nuestro ardiente gaznate….. Así, simplemente observados por una veintena de incondicionales, pasamos un par de horas en familia…, hablar, lo que se dice hablar, no hablamos mucho, ya que nadie hablaba inglés, pero su tremenda hopitalidad y atención nos llenó de gozo y agradecimiento. Eso sí, las mujeres a un lado y carentes de participación, aunque su continua sonrisa y atención nos animaba a continuar engullendo aquel endemoniado alimento que nos provocaba unos gotarrones de sudor como pelotas de ping-pong y un tono sonrosado, tirando a granate, que nos envolvía …….

 

…a comer….!!!

El último día nuestro tour continuaría…., a las 07:30 ya nos esperaba Sugus a la puerta de nuestro hotel. Un desayuno rápido en el bar de debajo de casa y directos a ver la tetería de su primo mayor. Una hora después de las protocolarias presentaciones con unos 20 parroquianos, y de responder el cuestionario habitual, directos a coger un bus hacia un pueblo crecano a conocer a su hermano. Llegamos a un pequeño poblado de cabañas bajas donde el hermano mayor de Sugus vive con su mujer y su hijo, un lugar tranquilo y habitado casi por completo por trabajadores de la cementera cercana. Tras el pequeño aperitivo y conocer al vecindario…., un par de horas de cuestionario, silencios y miradas fijas….., nos ecaminamos a casa de su hermana mayor………. Caminando llegamos a unos bloques de pequeños apartamentos de protección oficial, allí, y ya desde la ventana, su hermana fue avisada de nuestra llegada….. Esta vez fuimos capaces de saludar …….y huir sin comer….. Consideramos, muy amablemente, la posibilidad de que no hacía falta en un día conocer y visitar a toda su familia (unos 150 miembros), y le animamos a continuar con el árbol genealógico en una próxima visita a su país…., sinceramente Sugus, GRACIAS…, pero ya está…..!!!!

El pueblo vecino

…con los vecinos…

En casa del hermano de Sugus

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preparando la cena…, pequeñas y deliciosas gambas

Si una cosa aprendimos de Bangladesh es que relamente es un pueblo hospitalario en su máxima expresión pero carecen por completo de término medio y de medida, resultaba paradógico que tanta hospitalidad agotase y astiase completamente, en momentos resultaba violento deshacerse de las improvisadas amistades que aparecían ya que conllevaban, no sólo visitas a una veintena de familiares, sino tensiones con nosotros y entre ellos, al ser, nuestra presencia, motivo de orgullo, envidias y recelos entre sus habitantes. Al final aprendes a gestionarlo pero, sinceramente, resulta agotador no disponer ni de un solo segundo de intimidad y relajación. Aun así sólo cabe agradecimiento por todas las atenciones que recibimos y satisfacción cuando las dejamos atrás….

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KHULNA, en compañía…: bendito regalo…., maldito castigo….

Arribàrem a l’estació d’autobusos de Dhaka, cap a les 22:30 ens esperaba el bus que ens portaría a Khulna i, d’allà, a Mongla, la porta d’entrada al Sundarbans National Park, un clàssic destí turístic bengalí….

Entrem al bus i la sorpresa és majúscula, la visió d’unes butaques dobles, perfectament hàvils per quatre, i reclinables a 180º  ens deixen estupefactes i maravellats……Verbalitzem: “com hem triomfat, tenim un llit de matrimoni”……………. Vuit hores després ens han de treure en cadira de rodes……..

Pasamos a detallar:

-una velocidad anormalmente acelerada…., de vértigo diríamos, nos aportaba la sensación de estar formando parte, dentro de ese cubículo oscuro y asensorial, del rodaje de la mejor de las escenas de “Carretera al infierno”….. Fácil asociación de ideas….., Jhon Carpenter…., unas vacaciones en Bangladesh……., resultado:  “El diablo sobre ruedas”……

-los bandazos nos derivaban de una fila de asientos a la vecina sin escrúpulo alguno, aunque lo realmente emocionante era despegar un metro por encima de nuestras cabezas a cada socabon y bache que deparaba nuestra fugaz carretera, que nuestro amable conductor se empecinaba en “evitar evitar”, con total desconocimiento sobre dónde coño acabríamos aterrizando……, si sobre otro viajero, sobre algún hierro dispuesto para rompernos un par de costillas o, directamente, cabeza abajo…… (el intento de Marina de atarse con una bufanda directamente al asiento, tampoco acabó de resultar…., sus saltos incluían también a su adosada butaca……)

-una temperatura sub-zero fruto de la imposibilidad de bloquear nuestras ventanillas, desgastadas por los golpes, nos hizo disfrutar de toda la ropa que llevábamos….., capa sobre capa, a la vez que amortiguaba los embites contra todos y cada uno de los sobresalientes aceros destinados a astillar alguno de nuestros magullados huesos.

Finalmente, ocho horitas de bus que parecieron treinta y seis después, sin dormir, magullados, helados, con los ojos inyectados en sangre (facilmente procedente de nuestro hígado o riñón) descabalgábamos en Khulna a las 06:00 am…… y directos a tomar un té al chiringuito de enfrente….., teníamos que ahogar las ganas de “matar” que habíamos acumulado… No hubieron palabras…, nos sentamos en un banco con nuestra bebida en la mano, uno al lado del otro en silencio..…, no cabían comentarios, explicaciones ni lamentos……, por nuestra cabeza solo aparecían imágenes de las mil maneras de asesinar y descuartizar a todos y cada uno de los 35 lugareños que nos rodearon nada más pisar sus tierras, mirándonos fijamente y asediándonos a preguntas en bengalí, una tras otra, …….una tras otra,…..una tras otra……….., su energía era inagotable y no reaccionaban a nuestro silencio y vista perdida……,   Una agonía de hora y media de duración………. Un estado de semi-catalepsia nos impedía iniciar cualquier movimiento de huida……. (Hannibal ….., ahora te entendemos…….)

Ya recuperados, superado nuestro sentimiento sociópata y tras las rituales despedidas de nuestros improvisados amigos, salió el sol….., y con él… 50º de temperatura y un 90% de humedad relativa….., todo muy idílico….

Un mercado lleno de vida

Khulna és una ciudad comercial y nudo de comunicación a caballo entre la capital y Mongla, la entrada al parque nacional de los Sundarbans, con un mercado vivo e intenso de frutas y verduras, de talleres de pequeñas manufacturas, restaurantes locales y que remite justo en la estación de trenes, nuestro destino.

….siempre, haz lo que quieras pero.., con amigos…..

Mercado de Khulna

Habíamos de pasar unas horas esperando la partida de nuestra locomotora y, mientras lo hacíamos, decidimos dar una vuelta por la ciudad y atar nuestra excursión por el parque nacional. La agradable temperatura que conseguía llevar a ebulición la sangre de nuestras cabezas y llevarnos al límite de la deshidratación perdiendo  1litro/minuto en sudor nos convenció de desistir de nuestro tour socio-cultural. Volvimos al mercado a refugiarnos a la sombra y a comer algo……., allí, de nuevo, éramos  la atracción…., en pocos segundos la curiosidad de los habitantes de este pueblo comercial centraba su atención en nosotros, nos vimos una vez más rodedos e interrogados por un par de decenas de parroquianos animados por la incursión de extrajeros en sus rutinas, lo cual nos animó, e incluso disfrutamos, durante las dos primeras horas……

Intentamos huir del arroz y nos refugiamos por un momento en un Burguer King….., fracaso!….

A partir de ahí, y al ver que se relevaban a cada media hora manteniendo el volumen de participantes y la intensidad de los interrogatorios, volvimos a nuestro estado de catatonismo y silencio….. Queríamos…, juro que queríamos…., pero resulta imposible mantenerse participativo a este ritmo…. Realmente son un pueblo hospitalario y curioso pero la única idea que recorría nuestras mentes era…: “ESCAPAR”….!!!!

Lo intentamos en diversas ocasiones pero el resultado era siempre igual de frustrante… En cada esquina aparecía alguien que en algún momento u otro había formado parte de algunos de los corrillos y mítines improvisados en los que habíamos participado……, y, con él, entre 5 y 15 miembros de su familia que querían conocernos….(más amigos y allegados….), lo que comportaba iniciar de nuevo el protocolario e incansable bucle de preguntas/ respuestas……..

A la 14:30h……, ocho horas y media después………, embarcábamos en un bus que nos llevaría a Mongla, y de allí a los territorios dominados por tigres comepersonas, abejas asesinas y pescadores con nutrias……

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BANGLADESH: DHAKA, la loca capital de un pequeño país

Dakha

150 millones de habitantes…, el 45% bajo el lindar de la pobreza…, el 30% vive con menos de 1$ al día…, una esperanza de vida de 63.21 años y un índice de alfabetización por encima de los 15 años del 53.9% en hombres y del 31.8% en mujeres……, las cuales recibieron el derecho al voto en 1972…..  Bangladesh es un país musulmán y no es nada extraño ver a las mujeres tapadas casi por completo…. Henry Kissinger se atrevió a presentar públicamente Bangladesh al mundo como una “basket case of disaster”…,el cafre!, y no era la primera vez que lo definían como un país sin esperanza…  Aún y todo, este país permaneció orgulloso y perseverante ajeno a la opinión pública y a las tremendas escenas que se veían en los confortables sillones de los países del 1er mundo tras el ciclón Sidr del 2007 que devastó todo el suroeste del país….  Pocas horas después de la tragedia este país independiente de India y de Pakistán, de los que había formado parte en el pasado y de los que había sufrido las terribles guerras por su dominio, se levantaba y volvía a estar operativo…..

Este “pobrecito” país, para sorpresa de propios y extraños, ha sido el primero en empezar a substituir los carburantes orgánicos por alternativas mucho más limpias en sus principales ciudades, algo absolutamente impensable en los países, por supuesto bien llamados, “DE-SA-RRO-LLA-DOS”….. Autobuses y rickshaws, aquí llamados CNG’s, a gas abarrotan sus calles…., las bolsas de plástico han sido totalmente eliminadas…, y la creación de parques nacionales y areas protegidas abren las puertas a un nuevo turismo, casi inexistente todavía, que puede disfrutar de un país atravesado por ríos y canales, de sus tigres devora-hombres, de sus tribus de ojos rasgados procedentes de la vieja Myanmar del este de país, de sus recolectores de la exclusiva miel del suroeste enfrentados a abejas asesinas, de un olvidado Reino Budista origen del budismo tántrico, de sus plantaciones de té y de sus ancestrales pescadores con nutrias…., de sus delfines de agua dulce y de avistamientos de ballenas…., pero, y sobretodo, de sus gentes…, de un pueblo de corazón abierto (en su gran mayoría), hábido del interés de otras culturas en él…… Y todo en un país más pequeño que España y donde su montaña más alta es un poco más que el Tibidabo…..

Queríamos descubrirlo todo o, en su defecto, …parte… y nuestra primera parada sería Dhaka, la intensa capital del país…Teníamos muchas ganas de este país, …muchas, aunque estábamos lastrados por un billete de avión que despegaba diez días después…..

Salimos de Kolkata a las 5:30 de la madrugada dirección Haridaspar, el pueblo-frontera con Bangladesh. Continuaba, a la mañana siguiente cuando llegamos, la misma magnífica sensación que tenemos siempre que cruzamos países a pie. Una suave sensación de refugiado…, de acogido en un destino incierto, sin la protección, e impersonalidad, de los grandes aerouertos que, de repente, te hacen aparecer en un país a refugio de su gran capital y de todas sus infrestructuras, …….pero, aun así,…. bienvenido. De esas que te hacen sentir viajero…..

Frontera de Benapul: Perfecta organización…, dónde está la frontera?, al final de la gente

Tremendo espectáculo….., desde nuestro bus esperando para cruzar los innumerables canales que dan acceso a un país bañado de sur a norte…

Nos soltaron cerca de la frontera y, después de cambiar algo de moneda, nos encaminamos, a pie, directos al puesto fronterizo donde, después de los usuales papeleos, colas, esperas y taxas, nos plantaron el ansiado sello en nuestro pasaporte. Tras el protocolario saludo al oficial de guardia y confirmación del sello, cruzamos la barrera por uno de sus extremos. Estábamos en Benapul, el primer pueblo de Bangladesh

Cogimos un último bus que, tras 312 km, nos había de plantar en Dhaka. Campos de arroz por todas partes, palmerales, pequeños riachuelos, pueblos de carretera, animales, …vida local, lo atravesamos todo, y todo envolviéndonos un verde intenso…., hasta un rio que, en un ferry de transporte (autobús y pasajeros incluidos), atravesamos aquel día, ….., y todo a una velocidad del demonio entre adelantamientos imposibles y con un monstruo de 10m. El autobusero volvía a ser el amo absoluto de la carrtera  también en este país….

En cuanto llegamos, a altas horas de la noche, ya empezamos a notar la famosa hospitalidad bengalí. En este país, poca gente habla inglés y la comunicación, cuando menos, resulta complicada…., muy complicada… Un joven y amable pasajero de nuestro bus se ofreció a acompañarnos desde el aeropuerto hasta nuestro destino, el apartamento de Susana, una catalana, de Cerdanyola exactamente, enfermera de profesión, antropóloga por dedicación y, ahora amiga, que nos había ofrecido su apartamento para pasar la primera noche. (Nunca podremos agradecértelo lo suficiente Susana…, Mil GRACIAS!!!!). Tardamos alrededor de 3h en cruzar Dhaka, en atravesar una ciudad con un tráfico denso…, espeso diríamos, y realmente loco… Nuestro fiel escudero con nosotros, no nos dejó hasta asegurarse y dejarnos bien colocados en la mismísima puerta de casa de Susana. Allí nos esperaba nuestra anfitriona en Bangladesh y, de allí, no nos pudo sacar ni a patadas…. Encontrarnos de repente, y después de ciento cincuenta días, en una “casa” nos despertó un sentimiento hogareño, en realidad de OKUPACIÓN…., muy muy difícil de superar. Redescubrimos el enorme placer de cocinar, de disponer de una lavadora, un sofá, ……un wáter de confianza donde dejar pasar, mejor dicho “salir”, la vida apaciblemente…, sin prisas y sin calambres en la zona femoral, tan desagradables y molestos…… De nuevo Susana, gracias por tu hospitalidad, tu paciencia y…por no llamar a la policía para desalojar tu morada…

Nos propusimos descubrir esta ciudad y, en parte, lo hicimos. Vivimos una capital realmente interesante, algo que no nos esperábamos, una ciudad dinámica, moderna y pro-activa, muy desarrollada dentro de un país que pide crecer pero de escasos recursos para ello, de espacios muy cuidados y gentes amables y orgullosas de la misma, pero todavía de enormes diferencias en su sociedad.

Nuestros principles objetivos estaban claros: conseguir salir de nuestro letargo /apalanque/”vayamorroleecháisalavidapandadecabrones,hacedelputofavordelargarosdemicasaya”, movernos entre el caótico tráfico de Dhaka, para conseguir llegar a los lugares que habíamos definido visitar en menos de tres horas de rickshaw, y decidir nuestro siguiente destino.

Nada como comer en casa

Dakha

Old Dakha

El artesano relojero en su m2 de negocio

…de compras……

…mentalización…, lo común en Bangladesh; la curiosidad por el turista provocaba improvisados mítines a cada paso que dábamos

 

 

 

Todo nos ocupó la mañana del segundo día tras la llegada a nuestra capital, lo que nos permitió regresar de inmediato a nuestra morada y regocijarnos en un estado de semi-hibernación voluntaria a covijo de los 55º a la sombra de la ciudad. Aún así, y siguiendo los consejos de nuestra anfitriona y de Dave, su compañero de piso, disfrutamos recorriendo y mezclándonos por las calles y las gentes de Old Dhaka, el barrio comercial de la antigua ciudad, organizado gremialmente, de una vida intensísima y un colorido y energía que nada tiene que envidiar a las capitales indias; del barrio universitario, ordenado, moderno y “verde”, donde, seguramente, se prepara y se asegura un futuro digno, incluso prometedor, este país; y de la Dirk Gallery (www.drik.net), icono modernista de la ciudad y donde disfrutamos, totalmente y por sorpresa, de la itinerante exposición fotográfica de la “World Press”, tremenda y realista, que nos recordó que vivimos en un mundo combulso y reactivo, a merced de la naturaleza ……….., incluso de la humana…….

 

…de compras….

Hechos los deberes socio-turístico-culturales, sólo nos quedaba definir nuestra ruta exprés por este desconocido país, y entre todas las opciones y posibilidades que ofrece Bangladesh nos decidimos por su esencia…., sus arteriales canales y su salvaje naturaleza. La elección estaba hecha, el pueblo ribereño de Mongla y su parque nacional…… Sundarbans.

Marina, Susana, Laura y Joan

 

 

 

 

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